Bueno, me desestreso escribiendo en los momentos que surge algo de inspiración. Ya antes he escrito sobre el término “tierrosa”, pero esta vez quiero darle un enfoque distinto y con más estilo (espero me salga, jeje) y agregarle además el de “puta”.
Me parece, pero creo que este término ha perdido un poco su popularidad comparada con el inicio, sin embargo aún se mantiene con fuerza. Prueba de ello, pues vemos aun páginas que se crean en FB con nombres diversos en donde se publican fotos ajenas que calzan con el imaginario de la tierrosa, puta, zorra, etc.
En mi opinión personal el de “tierrosa” es el que causa más peso y más humillación, la cual siempre viene en una serie de paquetes.
Volviendo al tema en cuestión, las palabras NO son casuales, vienen a enunciar algo de nuestro contexto, crea subjetividades e inclusive relaciones de poder y control.
Con estas etiquetas a las mujeres se nos manda el siguiente mensaje: “debes comportarte como una dama, ya que si no lo haces serás llamada tierrosa, puta, etc, y tratada como tal”.
En el imaginario colectivo la mujer ha girado en torno a dos polaridades: la buena, o la mal; es muy difícil que nos conciban como puntos intermedios dejando categorías binarias:
LA GUILA————– LA TIERROSA
LA NOVIA————- LA QUE ES SOLO PARA COGER
La PRINCESA——————– LA BRUJA
¿Por qué tanta etiqueta? ¿Por qué pesan las palabras? ¿Por qué la intención de controlar la vida sexual de las mujeres?
Estas etiquetas NO son inocentes, hace que nos manejemos en un mundo en donde NO baste “ser buena”, sino aparentarlo, reprimiendo los deseos, opiniones, y comportándose como una damisela, de lo contrario esta etiqueta caerá sobre ti, pero lo que no se visibiliza es que ejerce su control y poder sobre nosotras antes, mucho antes, por el solo hecho de estar.
El área afectiva de las personas, de las vinculaciones es de suma importancia en todos y todas, la mayoría de personas en algún momento de su vida sienten deseos de acceder en una relación afectiva con alguien. En el caso de las mujeres, pues quien sea considerada una “tierrosa”,” puta” o “guila que es solo para coger”, le será más difícil entrar a estas vinculaciones, porque el contexto (no todo) te dice: “vales menos”, “una tierrosa NO es para algo serio, sino es solo la guila rica con la cual te quitas las ganas”.
Ahora, no sólo tierrosa tiene la connotación de puta sino de pobre, de una persona que viste mal y es de bajo estrato. Un nuevo mensaje: “si quieres verte sexy debes usar ropa cara y verte con clase, de lo contrario serás juzgada como tierrosa”. L que se nos está diciendo chicas, es que debemos vestir elegantes para vernos sexys, y que debemos esperar sentadas a ser elegidas, para entrar mejor en el mercado de lo afectivo, para ser esa “mujer que sí vale”, y NO esa de la cual hay que cuidarse. Además se evidencia ideología capitalista de consumo, consumo de mejores prendas, mejores perfumes, mejor imagen, ya que lo que parece ahora importar es la imagen, aunque para verla necesitemos una superficie en la cual proyectar.
Respecto a esto, un día me metí a foro de Costa Rica a ver qué tal era un club (en el cual aparentemente depende de cómo llegues vestido (a) te dejan entrar). Mi sorpresa fue ver los comentarios de hombres, quienes señalaban en su mayoría ir a esos lugares porque conseguían “guilas finas” y esta cuestión puede tener algo que ver con: ¿Qué son ellos si tienen una “guila fina”? Hablará algo de esto en el apartado de “narcicismo y temor”.
Iniciativa femenina y diversidad erótico-afectiva
NO voy a entrar a generalizaciones, pero conversando con amigas, algunas nos quejábamos de que algunos hombres les gusta andar rogando, y cuando una quiere salir con ellos, propone y demás, pues hay que andar en una pura rogadera y NO acceden; por el contrario, cuando una es la odiosa pues les encanta andar rogando.
Otra cosa que nos molesta es que, por ejemplo, por el hecho de ser chica, a veces se nos vea una etiqueta en la frente que dice “me enamoro si cogemos”. Pueda que se tenga una amistad con alguien, o se esté conociendo o “whatever”, pero si se tienen sexo, las cosas cambian, ya se toman los “veámonos” por parte de ella como “estoy enamorada”, entonces algunos chicos se tornan indiferentes y distintos. Esto es molesto, ya que hay una suposición de que una es una “capturadora”, “restringue libertades” y “enamoradiza”, cuando a veces lo que una quiere es nada más salir, hablar, conocer a la persona más sin definir aun lo parámetros.
A esto que mencioné súmale entonces que el asunto fue rápido, pues entonces caes en la categoría de “guila para descarga sexual”, anulándote como amiga, persona y demás, ya que eres la mujer mala…
Estas actitudes, yo considero que nos limitan una gama de relaciones erotico-afectivas, basadas en el principio que amor es igual a compromiso y exclusividad, y acaparamiento. Pero esto da para otro post.
Por otro lado yo me cuestiono ¿cómo le llega uno a hombre si le gusta? ¿con qué herramientas contamos para elegir? ¿Cómo no resultar amenazante ni vista como “rara”, si una es la que propone? ¿cómo neutralizar las etiquetas?
Narcicismo y temor
¿Cuál es la bronca con tener una “tierrosa como novia?
Pues me encantaría hacer un grupo focal con hombres para entender el asunto, pero algunos dirían que “si están con ellos están con cualquiera”, “que seguro está llena de enfermedades”, etc. Estos argumentos pueden tener cierta validez, pero vayámonos al más inmediato y relevante: las enfermedades. ¿Qué es mejor: preguntarle a una mujer cuantas parejas sexuales ha tenido y juzgarle por ello, o ambos en una actitud madura usar protección y efectivamente ir a realizarse pruebas de enfermedades e intercambiarlas?
Lo que me refiero con ello, es que hay un asunto mayor que este argumento esconde, ya que perfectamente una mujer que sólo haya tenido una pareja sexual puede ser portadora de alguna enfermedad también. Entonces el asunto estaría con tener algo que no haya “pasado por muchos”, ya que de lo contrario pues devuelve la imagen del no-casanova. De cierta manera el rogar, el ver que ha estado con pocos, es afirmar en el fondo que “soy un macho que se respeta” y que puede conseguir a la presa.
Cuando a un hombre le cuesta mucho que una mujer le “dé bola”, pues el decir es que se valora más y que hay más interés, ya que de cierta manera les confirma una imagen que ellos quieren sostener “ser el que consigue lo que quiere, al que al final caen ante sus encantos, y es especial y tiene algo especial”.
Ahora quiero finalizar mencionando que pueda que esto esconda otro asunto: un temor al ser abandonados; “es mejor conseguir una mujer buena, con principios religiosos y que sea de pocos hombres, ya que asi de alguna manera me aseguro (falsamente) mantener ese deseo sexual reprimido y que ella se quede conmigo”.
¿Las mujeres tenemos estos temores? Pues sí, a los seres humanos nos da temor la soledad y el amor viene a negar parte de ello. Pero algunos ellos lo ocultan muy bien, e inclusive crean etiquetas para controlar que esto NO pase.
Consideraciones ¿finales?
Amémonos de maneras diversas, distintas que promuevan la libertad personal. Vivamos una sexualidad integral centrada en el placer de la vida desmitificando la genitalidad. Cuestionemos el poder de las etiquetas que nos hacen seguir pautas de comportamiento para los intereses de algunas ideologías
Fomentemos el respeto. Muchas gracias por leerme, sus opiniones son valiosas, saludos…
Nota: En el post hago referencia pues a una masculinidad construida desde lo tradicional y patrialcal, afortunadamente hay masculinidades alternativas que abren nuevas posibilidades en la manera de relacionarnos…
